Desde susurrarle al oído a Brunel en la estación de Paddington hasta animar la Oficina de India, Wyatt dejó sus huellas dactilares por todo el horizonte del Imperio. Su obra maestra, "Las artes industriales del siglo XIX", no era sólo un libro; fue un espectáculo cromolitográfico que hizo que otros tomos de arte parecieran libros para colorear.
Como primer profesor Slade en Cambridge, Wyatt no sólo enseñó historia del arte; lo reescribió, una conferencia a la vez. Y no olvidemos su paso como secretario de la Gran Exposición: ¡hablemos de ser el maestro de ceremonias del circo victoriano más grande del mundo! Los diseños de Wyatt no eran sólo edificios; eran confecciones arquitectónicas que mezclaban estilos como un pastelero loco.
Desde mansiones de Sussex hasta vagones de tren egipcios, sus creaciones eran tan eclécticas como el guardarropa de una amante real. Así que la próxima vez que estés admirando un poco de elegancia victoriana, haz un guiño a Matthew Digby Wyatt, ¡el hombre que hizo que el siglo XIX pareciera fabuloso!